martes, 29 de octubre de 2013

Los poetas le cantan a la Muerte - Galería Café Libro Bogotá


Dibujo: Xanderking (Deviantart)

¡Feliz cumpleaños Muerte!


Como ya es tradicional en la capital colombiana, el jueves 31 de Octubre, el periódico virtual Con-Fabulación, el Festival de Literatura de Bogotá y la Embajada de México, invitan a la celebración del Día de Muertos a las 7 p.m., en la Galería Café Libro (Cra. 11 A No. 93 - 42 de Bogotá).

Como un acto de exorcismo un grupo de poetas leerán durante esa noche embrujada un texto en homenaje a la Señora de la Guadaña. 

Este año el Altar estará dedicado al escritor Álvaro Mutis recientemente desaparecido y al compositor y cantante José Alfredo Jiménez, quien cumplirá el 23 de noviembre 40 años de estar “afuera”, como lo proclama en uno de sus numerosos clásicos, que hacen parte fundamental del inconsciente colectivo de América Latina.

La banda de Rojo Son Salsa y Caribe complementará este evento, donde Galería Café Libro realizará además una de sus mágicas noches de disfraces.

La entrada al evento poético es libre.




Jiménez y Mutis en el Altar

Poetas participantes en el 
Feliz Cumpleaños de la Muerte

Carlos Fajardo Fajardo, Yirama Castaño, Federico Díaz-Granados, Carlos Castillo Quintero, Amparo Osorio, Jairo Alberto López, Luis Felipe González, Camila Charry, Julio César Goyes, Margarita Losada, Jorge Carlos Ruiz (Bolivia), Neftali Eugenia Castillo (República Dominicana), Diana Daza, Chico Bauti, Tatik Carrión, Aldemar González, Omar Garzón, Carlos Mario Uribe, Iván Beltrán Castillo, Gustavo Quesada Vanegas y Gonzalo Márquez Cristo.


SUAVE EL ANDAR HACIA LA FIESTA
                                        Gustavo Quesada

Pisar las flores
Derrumbar los frutos
Extirpar los nidos
Voy a la más rotunda de las fiestas
La fiesta del aniquilamiento.

* * *
FUENTE: Periódico Con-Fabulación





jueves, 12 de abril de 2012

EL MILAGRO INESPERADO



Prólogo del libro:

Árbol del Paraíso / Antología de narradores colombianos contemporáneos

(Bogotá, 2012. Común Presencia Editores / Fundación Cultural Libro de Arena)

* * *
EL MILAGRO INESPERADO
Por Iván Beltrán Castillo

Recuerdo un tiempo, ahora tan distante como para tener leves contornos míticos, en el que todos queríamos hacer la revolución permanente y el amor permanente, beber y vivir en exceso, planear suicidios de autor y anatemas colectivos y, sobre todo, escribir inolvidables cuentos. Fue, sin duda, una etapa enervada y quimérica que en su mayor parte vino arecalar en el territorio vago y recurrente de lo no cumplido, lo que apenastuvo vida en la imaginación. Aquellas apetencias nutridas por la mística de Santa Teresa, los laberintos fúnebres de Pavese y Shakespeare, los arrebatos dialécticos de Bertolt Brecht y las convocaciones blasfemas de Valle Inclán o Sade, terminaron por mostrarnos su verdadero y ceniciento rostro, el del incumplimiento y la postergación.

Tal vez sea ese el motivo de que ahora, cuando habitamos realidades groseramente tangibles,
cívicas y poco estimulantes, lo único que nos quede de esos días pretéritos sea
la costumbre de merodear, con erótico entusiasmo, en el universo de los grandes
cuentistas, para comprobar que, a pesar de la caída, seguimos transitando en la
excepción y siendo fieles perseguidores del asombro.

Todo está perdido, es cierto, menos Borges y Dinno Buzzati, Edgar Allan Poe y O. Henry, Felisberto
Hernández o Julio Cortázar, Marcel Schow, Pedro Gómez Valderrama o Juan Carlos
Onetti. Por eso regresamos siempre a estos pequeños artilugios de palabras que,
en una operación en extremo delicada, nos hacen la existencia más llevadera,
menos abrumadora y desleída.

Lector devoto, siempre quise saber de qué material indestructible y sutil están fabricados los
escritores que, entre las posibilidades habidas, eligen el azar y la
contingencia temeraria de este inaprehensible género, y que, antes de enseñorearse en la planeación de prometeicos y fatigosos trayectos, se fían al pequeño milagro cotidiano, al fulgor del
instante magistral, al recuento de aquellas cosas que, para decirlo con Borges,
ocurren una sola vez pero para siempre.

Esquivos como la felicidad, los cuentos aparecen aquí y allá, de vez en cuando, como el meteoro
que de improviso engalana la noche, siempre como una excepción, nunca como el cabal cumplimiento de una regla. De ahí la necesidad y validez de todas las antologías que los compilan, y que no buscan otra cosa que orientarnos a través de una enmarañada jungla de voces hasta el lugar prodigioso donde respira
—diáfano y vital— un milagro inesperado: el gran cuento.
Árbol del Paraíso, este libro sembrado de visiones, es el resultado de la obcecada y metódica
búsqueda de ese milagro. Durante meses, haciendo parte de talleres y encuentros
en los que se fatiga la relojería y los subrepticios mecanismos de la ficción,
estos narradores, algunos novísimos, otro no tanto, se han dado el lujo, con diversas fortunas, de derrochar
visiones oníricas, contar las pesadillas ambulantes de sus urbes, rememorar crímenes y episodios galantes, ahondar las iconografías contemporáneas, predecir horizontes y, antes que cualquier otra cosa, recordarnos que todo episodio humano, por insustancial o deleznable que parezca, es un milagro irrepetible, una eternidad encapsulada.
No cometeré el imperdonable yerro de referir aquí argumentos o pormenores dramáticos. Eso degradaría mi función de antologista y restaría magia al presente volumen. Básteme con señalar que en algunas líneas
encontré el espanto de la noche moderna, si es que existe una noche que soporte
semejante nombre; asistí a los ritos, placenteros y temibles, de la carne; me
encontré de frente con el miedo y sus intensas olimpiadas; transité mundos
urbanos que se me antojaron apenas ilustraciones del espíritu y decorados de la
imaginación; y debí transitar por callejuelas intrincadas infestada de monstruos goyescos, bárbaras mitologías populares, músicas adocenadas, asesinos sin mucha convicción, amantes desprovistos del sentido original de su condena y furibundas pasiones dignas de alimentar nuestras visitaciones oníricas; me
encontré aquí como en una antigua película de John Huston, allí como en una
ranchera desgarrada de José Alfredo Jiménez, y más adelante en una de las iluminaciones de Arthur Rimbaud. Así, para citar un gran ejemplo, en “Dalila Dreaming”, la aciaga ficción de Carlos
Castillo Quintero sobre el destino trágico que suele acompañarnos a los escritores sin brillo, en “Imperfecciones” de Daniel Ramírez o en “Ovejas y lobos” de Jorge Chaparro Africano.

Pero si la noche es el teatro cruel de los avernos personales el día le pertenece al infierno colectivo, quiero decir a la vigilia carnicera de la historia y sus encarnaciones y son varios los relatos que nos lo transmiten con efectiva pavura y lánguida belleza. Así lo comprobamos en los notables relatos “Alguien fuma” y “Lluvia en azul” de Claudia R. Niño, o en la reconstrucción de novela negra de los abyectos hechos de noviembre del 1985 ensamblados diestramente por Mario Reyes Becerra en “Autores mediatos”, o en las certezas del siniestro pequeño juez de “Casa de Justicia”, el cuento de Luis Antonio Rodríguez.
Muchas otras son las sorpresas que le depara este libro al lector aguzado. Desde la
arrojada experimentación de Luis Enrique Izquierdo en “Los Seven Suicide” hasta
el tono casi onírico de Diego Ávila Jacobo en “Adán y Eva”, o la escritura
bretoniana y automática de Julio Medrano en “Maniquí sin pieza 7:42” o
“Exhibición”, o esa saga poética de perdedores que se precipita en los “Días de
sol” de Henry Arturo Linares, hasta la ternura contenida en “Una carrera
especial” de Andrés Mauricio Muñoz, “Como una rata” de Susan Hallyday, “El muñeco de granizo” de John Jairo Zuluaga, “Mariposas del placer” de Beatriz Eugenia Camacho, y la fatalidad con visos kafkianos en “La moneda” y “La llamada” los relatos de Naudín Gracían, para arribar a los relámpagos verbales de Maribel
García, que parecen arrojarnos de la comodidad e instalarnos en el reino de lo
imprevisible, lo azaroso y fascinante.

Algunas figuras estelares de la literatura contemporánea parecen, a mi juicio, bruñir este Árbol del Paraíso, curiosamente plantado en el centro del infierno. ¿Estarán en desacuerdo conmigo los tripulantes de este libro si susurro con timidez los nombres de William Styron y Jack Kerouac, de Pedro Juan Gutiérrez y Andrés Caicedo, de Cristina Peri Rossi, Paul Auster y Julio Cortázar, de Malcom Lowry y Franz Kafka, de
Guillermo Cabrera Infante y Adolfo Bioy Casares? Pensarán que estoy loco si agrego también algunos nombres imprudentes como el de H.P. Lovecraft, Dashiell Hammett y hasta el de la vituperada y melosa Corin Tellado? Y qué dirán si postulo que, además de literarias, sus influencias llegan a ser pictóricas (el kitsch, el pop y lo naïf les alimentan) y beben, a mi juicio, de fuentes profanas como la
balada popular, el comic, el melodrama y hasta los seriales de televisión.
Cada uno de los cuentos de este Árbol del Paraíso nos recuerda que si el poeta ve la excepción en su resplandor último, el cuentista es el encargado de señalarnos su génesis, el accidente que tiene como consecuencia la presentación de lo impresentable o, como diría bellamente García Ponce, la aparición de lo
invisible.

Los escritores conjuntados parecen gritarnos una verdad esencial y olvidada: la vida estará en
problemas si algún día ya nadie escribe cuentos.

* * *

Árbol del Paraíso / Antología de narradores colombianos contemporáneos
Se presentará en la noche de Los Conjurados, el próximo sábado 28 de abril, a las siete p.m, en el Auditorio Manuel Mejía Vallejo, en el contexto de la 25 Feria Internacional del Libro de Bogotá.






jueves, 2 de febrero de 2012

Convocatoria Escritores de Cuento




Convocatoria a Escritores de Cuento 
(Para publicación de Libro)

La Fundación Cultural Libro de Arena y Árbol del Paraíso Ediciones convocan a escritores colombianos, o extranjeros residentes en el país desde hace cinco años, a que presenten uno o varios textos en el género de CUENTO con el objeto de conformar un libro antológico, de acuerdo con las siguientes BASES:

Género: Cuento


Tema: el tema es libre. Sin embargo se privilegiarán aquellos textos que narren la ciudad, con preferencia Bogotá.


Extensión: de 5 a 15 páginas, tamaño carta, escritas en Times New Roman de 12 puntos, espaciado de 1.5. cm, márgenes de 3x3x3x3.
Nota: cada escritor puede presentar uno o varios cuentos, siempre y cuando no superen las 15 páginas.

Forma de envío: los textos deben enviarse por correo electrónico a:  delparaisoediciones@yahoo.es 

Se recomienda tener especial cuidado con la presentación ortotipográfica de los cuentos.

Cronograma: 
  • Envío del textos: del 28 de enero hasta el 28 de febrero de 2012.
  • Lectura por parte del Comité: del 28 de enero hasta el 11 marzo.
  • Publicación de resultados: los textos y autores seleccionados, se publicarán en el 12 de marzo de 2012 en el blog de la Fundación Cultural Libro de Arena (http://fundacionlibrodearena.blogspot.com/) y en el de Árbol del Paraíso Ediciones (http://arboldelparaiso.blogspot.com/).
  • Primer Taller de edición con los Autores seleccionados: sábado 17 de marzo, a las 3 p.m. (el lugar de reunión se dará a conocer a los seleccionados, vía correo electrónico).
  • Segundo Taller de edición con los Autores seleccionados: sábado 24 de marzo, a las 3 p.m. (Aquí se define la conformación final del Libro).
  • Publicación del Libro: sábado 7 de abril de 2012.
  • Lanzamiento: en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2012.
Cómo participar: 
Los escritores interesados en vincularse a este proyecto deben enviar un correo electrónico a delparaisoediciones@yahoo.es adjuntando lo siguiente:

1. Reseña biográfica (15 renglones) que incluya: nombres y apellidos, edad, estudios, trayectoria literaria (publicaciones, premios...), dirección y teléfono, correo electrónico y ocupación actual.

2. Archivo de word, con los cuentos: de acuerdo con las especificaciones establecidas anteriormente.

3. Pago: recibo de consignación (escaneado) por valor de $65.000,oo (Sesenta y cinco mil pesos M/C)., a favor de Carlos Castillo Quintero, Representante Legal de Árbol del Paraíso Ediciones y responsable del proyecto (Banco AV Villas, Cuenta de Ahorros No. 70127759-2).


NOTA IMPORTANTE: esta consignación le confiere a cada autor el derecho de que sus cuentos sean leídos y evaluados. El grupo editor, como un aporte a la formación de los escritores que envíen sus textos, hará las recomendaciones que crea pertinentes.

Los autores seleccionados tendrán derecho, además, a participar en los dos Talleres de edición que estarán a cargo de escritores colombianos de reconocida trayectoria.

Para la publicación del libro, los autores seleccionados, adicional a los $65.000 ya consignados, deben hacer un aporte de $235.000,oo (Doscientos treinta y cinco mil pesos M/C), que les da derecho a recibir (05) CINCO EJEMPLARES del libro. 

BENEFICIO ADICIONAL: los escritores que hayan estado vinculados a los Talleres Palíndrome de la Fundación Cultural Libro de Arena, o que hayan cursado y culminado satisfactoriamente el Taller de Cuento "Ciudad de Bogotá", o el Taller de Narrativa R.H. Moreno Durán tendrán un descuento (sobre este último pago) del 10%.

Árbol del paraíso Ediciones es una empresa colombiana, registrada en la Cámara de Comercio de Bogotá, con Matrícula Mercantil  No.02173854. Así mismo cuenta con registro en la Cámara Colombiana del Libro.


Si tiene alguna duda escriba a:
delparaisoediciones@yahoo.es 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

ESPERANDO A LOS BÁRBAROS - Kavafis

Fig. femenina cicládica, 2500- 2000 A. C. Arte minoico

ESPERANDO A LOS BÁRBAROS


-¿Qué esperamos reunidos en el ágora?

Es que los bárbaros van a llegar hoy día.


-¿Por qué en el Senado tal inactividad?¿

Por qué los Senadores están sin legislar?

Porque los bárbaros llegarán hoy día.

¿Qué leyes van a hacer ya los Senadores?

Los bárbaros cuando lleguen legislarán.


– ¿Por qué nuestro emperador se levantó tan de mañana, y estásentado en la puerta mayor de la ciudad sobre el trono, solemne,portando la corona?

Porque los bárbaros llegarán hoy día.

Y el emperador esperar recibira su jefe.

Y más aún ha preparadoun pergamino para dárselo.

Allí le escribió muchos títulos y nombres.


-¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores salieronhoy con sus togas púrpuras, bordadas;por qué se pusieron brazaletes con tantos amatistas,y anillos con magnificas, brillantes esmeraldas;por qué toman hoy día valiosísimos bastonesen plata y oro espléndidamente labrados?

Porque los bárbaros llegarán hoy díay tales cosas deslumbran a los bárbaros.


-¿Por qué tampoco los valiosos oradores no acuden como siemprea pronunciar sus discursos, a decir sus cosas?

Porque los bárbaros llegarán hoy día;y los aburren las elocuencias y las arengas.


-¿Por qué comenzó de improviso esta inquietudy confusión?

(Los rostros qué serios que se han puesto.)

¿Por qué rápidamente se vacían las calles y las plazasy todos regresan a sus casas pensativos?Porque anocheció y los bárbaros no llegaron.

Y unos vinieron desde las fronterasy dijeron que bárbaros ya no existen.

Y ahora qué será de nosotros sin bárbaros.

Los hombres esos eran una cierta solución.


Constantino Kavafis

lunes, 14 de diciembre de 2009

La ciudad - Carlos Castillo Quintero

"Siameses" - Eugenio Rivas


LA CIUDAD

Un Amor desesperado y un lindo
Crimen lloriquean en el barro de la calle.

Arthur Rimbaud

Hay más frío en mi habitación
que en los ojos de quienes aguardan en los umbrales.
Sé que el lecho conserva otra memoria.
Sé que hace años, en esta calle, a esta hora alguien
tocaba una dulzaina.
Sé que tu piel es un privilegio

¿Te has ido? Sin ti no hay alegría.

El parque del barrio mintió tu perfume
en la tarde hizo algarabía y se
hincó
para que los niños subieran en su espalda,
pero el agua de la fuente no reflejó tu rostro.

La ciudad sabe que no estas…

Las calles hacen sonar sus espuelas: su resonancia
marca la extensión del océano
y me mide,
juego a que no escucho, a que no la veo
(pero tú sabes que no juego)
y me mide.

Las palomas durante todo el día y
durante toda la noche
comen y defecan
y duermen
y sueñan que
comen y defecan
durante todo el día y
durante toda la noche las palomas
en la cúpula de la Catedral y
en los aleros y
en los tejados de las casas del centro.
Hay uno que odia las palomas
y las enamora con papeles trenzados.
Hay un tren que pasa seis veces en la noche,
y que tú conoces.
Sé que el olor del fuego te desvela
el comercio íntimo del acero sobre el acero.
(Los rieles son un anillo que luce –asediada por un puñal
de huellas y de frío–
la vanidosa de epidermis asfáltica).
Sé que preferirías que el anillo fuera de plata.

¿Qué has ido a buscar? La ciudad es una niña procaz…

Hay una calle habitada por una hiena
que luce una estopa en la cabeza (en la quijada)
y se empeña en atormentar a las esquinas
con su tufo.
Hay una sirena que agoniza
en el lavamanos de un cuarto de hotel,
y canta una vieja tonada
que repite una promesa fundida en cinco hilos de
oro pútrido
que tus labios recuerdan.
Hay un bar que naufraga cada quince años
y una quinceañera
que permanece en la barra
y hombres de varias generaciones la aman
y no se molestan por el abanico en su rostro
ni por su anodino aire de geisha.
¿Qué se puede esperar de una ciudad
que permite el naufragio de sus bares?

¿Te has ido? Sin ti la ciudad no existe.

Había una Casa de Placer regentada por una muñequita
de cartón piedra,
y un farol de cristal holandés
y un nombre de siete cifras
olvidado bajo el calicanto.
Había una monja que delineaba laberintos
de brusca sangre en su espalda,
con un duende prendido a su ombligo
y un confesor.
Había una viuda con las piernas y
los senos intactos
como caballitos de mar
como siemprevivas
como escaleras tendidas a un cielorraso
que linda con las estrellas.
¿A dónde ha ido la ciudad,
y la Casa de Placer
que olvidó el patio sombrío en el
que una doncella duerme arrullada por los insectos,
y la monja
que gime esclavizada por un cirio,
y la viuda
que cada mañana recoge los cubitos de hielo
que brotan de su colchón? ¿A dónde?

¿Regresarás? A pesar de la bruma.
A pesar de que no llueve.
A pesar de que no hay luna,
por la rosa triste que mi mano ha escrito,
y por mi mano… ¿Vendrás?
La pérfida nieve se tragó mi habitación.
La ciudad se recoge, asustada,
huye de los diamantes crucificados en los ojos del poeta.


Derechos reservados
© Carlos Castillo Quintero

miércoles, 13 de mayo de 2009

Estación nocturna

Marc CHAGALL - "Russian Village Under the Moon" - (1911)


“Bajo la luz titilante de una estrella moribunda”
T. S. ELIOT



1

La noche es una fiera.
Escondido tras los lentes oscuros
quiero evitar el fuego que surten
las faldas de las mujeres,
la del lunar, sonríe, es casi una niña
terrible, voluptuosa
transita por la calle perfumada.
-¿A dónde vas?
- a ninguna parte.
Y a pesar de la ducha fría,
la carne no olvida.


2

Una morena de senos enormes
juega a lanzar un niño al aire,
una y otra vez,
hasta que no vuelve a bajar.
El hombre vestido de torero, espera,
“no significa nada si no tiene swing”
dice, y el niño sube más y más.


3

Atrás, la iglesia cerrada
donde el sacristán oficia con vino puro
que toma del extraviado
recostado en su lecho.
Pájaro remoto sorprendido por el vacío
cuando aún no rebrotaban
sus alas.


4

Tras la puerta la imagen de un santo llora,
la música atrapa su llanto
y se lo lleva con el resto de sombra.


5

Perder un reino, dejarlo,
cambiar de ritmo,
olvidar tu fotografía en el muro
con un alfiler en el pecho, desnudo,
atravesado como por descuido.


6

Me abandono en la estación nocturna
con una mujer que ríe,
bebe de mi soledad y ya ebria
me muestra una cicatriz en el muslo
recuerdo de un capitán de navío
al que todavía espera...
Se tiende
y sus ojos reflejan la luna roja,
“venga”, dice
me dejo tragar por su cuerpo de ballena
y pienso:
Qué más da otro poco de abismo
cuando de ti
nada me queda.


Derechos reservados
© Carlos Castillo Quintero

lunes, 20 de abril de 2009

OCTAEDRO



"Insomnio", 1947 - Remedios Varo

I
Quisiera hallarle utilidad,
un destino, a mi mano sin ti.

II
Y el amor que se hunde, se asfixia, se muere
en el gélido mar de la ausencia, su cadáver...
¿Sirve para alimentar a los peces?

III
La música va por la habitación, se desliza,
a palos de ciego te busca y regresa,
triste, sola, la música...

IV
Voluptuosa, abierta a la piel que acecha,
ebria, con una luna nueva en el pecho,
bella e inútil esta noche en la que no estás.

V
¿Qué caminos has ido a recorrer
de los trazados en las líneas de tu mano?

VI
Quizá otro deambule por el macramé pétreo de la casa,
y tropiece, sin hilo, sin brújula,
sin atreverse a consultar el mapa del cielo.
Quizá también huya del espejo y se crea, como yo,
único dueño de tu laberinto.

VII
Y si una tarde en un cruce de caminos, en una calle alguien te roza.
Y si ese roce casual te detiene,
si te miran y miras, si naufragas en esa mirada...
¿A dónde mi ruta?

VIII
No interesa ya, la extensión del paraíso.

De: Sin el azul del día (2008)

Derechos reservados
© Carlos Castillo Quintero